La mitología no es leyenda ni religión, es reflejo. Las antiguas culturas celebraban la vida, la conocían, la respetaban y la representaban en sus creencias y ritos.
El autoconocimiento exigía la representación externa de sus intuiciones más vitales. La fuerza que les animaba y veían reflejada en su universo eran sus temas centrales.
Nada que no formara parte de ellos podía ser construido o representado en sus cabezas.